Facturar puede inflar el ego, no la rentabilidad. El problema no son las ventas, sino los clientes equivocados. Si no mides márgenes por cliente, trabajas mucho para ganar poco.
Facturar puede inflar el ego, no la rentabilidad. El problema no son las ventas, sino los clientes equivocados. Si no mides márgenes por cliente, trabajas mucho para ganar poco.